
Plataforma ciudadana contra la planta de Biometano - Carcaboso - Plasencia
10 RAZONES PARA DECIR NO A LA MACROPLANTA
La planta proyectada exigirá el tránsito diario de más de una decena de camiones articulados de gran tonelaje para transportar unas 400 toneladas de residuos, gas y abono. A pesar de este enorme impacto en la EX-370, la empresa ha omitido el estudio de tráfico real y el análisis obligatorio de alternativas ambientales, eligiendo, sin justificar, una parcela rústica en lugar de un polígono industrial. Esto supone un serio peligro para la seguridad vial de los vecinos, el asfalto y el acceso diario a trabajos y hospitales.
¿Están las carreteras preparadas para camiones pesados?
¿Alguien ha pensado en el olor que vamos a soportar?
Aunque defiendan que estas plantas "no huelen", la acumulación de miles de toneladas de basura orgánica demuestra lo contrario. El informe técnico pasa por encima del problema de forma muy superficial y carece de un estudio científico riguroso con mapas de viento reales de la zona. Si los vientos dominantes soplan hacia nuestras casas, los malos olores persistentes nos amargarán la vida y harán imposible abrir las ventanas; por eso, ¡exigimos garantías científicas y no promesas al aire!
El proceso genera cantidades industriales de "digestato", un resto pastoso y contaminante que la empresa pretende repartir como abono en la zona sin aportar documentación que demuestre que los campos locales pueden absorberlo legalmente. Al provenir de actividades intensivas, estos desechos albergan contaminantes químicos y fármacos (como antibióticos pesados) que no se degradan y estropearán el suelo agrícola de la comarca. No podemos permitir que conviertan nuestro entorno en el vertedero de los restos sobrantes de la fábrica.
El gran misterio: ¿Qué harán con las toneladas de residuo sobrante?
Nuestra agua subterránea, en peligro por filtraciones tóxicas
El proyecto contempla la instalación de enormes balsas abiertas para almacenar los residuos, pero ha cometido el olvido imperdonable de no estudiar las aguas subterráneas de la parcela. Si estas balsas sufren una grieta, fuga o desbordamiento por lluvias, los líquidos tóxicos se filtrarán directamente a la tierra, alcanzando de forma irreversible los pozos y acuíferos de los que bebemos y regamos. Con el agua de nuestra comarca no se juega: una vez contaminada, ya no habrá marcha atrás.
Una amenaza silenciosa para el río Jerte y nuestra fauna
Torres gigantes de 14 metros: Así destrozarán nuestro paisaje
Aunque la planta no se construya directamente sobre el agua, el terreno elegido está pegado al entorno fluvial del río Jerte y a una Zona Especial de Conservación (ZEC) protegida por la Red Natura 2000. El funcionamiento día y noche de esta industria pesada generará ruidos constantes, contaminación lumínica y emisiones de gases, mientras que el trasiego de camiones creará un "efecto barrera" que romperá este corredor ecológico vital y asustará a la fauna. Debemos proteger el río Jerte y no permitir este castigo a nuestra naturaleza.
El proyecto ocupará una superficie enorme con tanques de fermentación de más de 14 metros de altura, equivalentes a edificios de 5 plantas, visibles a kilómetros a la redonda. La "pantalla verde" de árboles prometida por la empresa es un camuflaje insuficiente para tapar semejantes moles industriales en mitad del campo, convirtiendo nuestro paisaje natural en una postal de hormigón y metal.
Meter una industria de riesgo en una zona con alto peligro de incendio
¿Esta planta ayuda al entorno rural? Al contrario: empujará a la gente a marcharse
Nuestra comarca necesita proyectos que cuiden la calidad de vida de los vecinos, no industrias molestas que agraven la despoblación. Vivir cerca del ruido, los olores diarios y el paso constante de camiones restará todo el encanto al medio rural, devaluando además el valor de las viviendas y fincas. En lugar de fijar población, este proyecto empujará a los vecinos a marcharse por puro agotamiento; queremos un entorno vivo, limpio y digno, no una zona de sacrificio industrial.
La ubicación elegida está clasificada por los propios mapas de riesgo del Ayuntamiento de Plasencia como una zona de alto peligro de incendios forestales. Instalar allí una fábrica que opera continuamente con calderas, motores y toneladas de material orgánico inflamable es una temeridad, especialmente porque la empresa carece de un plan de defensa detallado para evitar que un fallo desate un fuego incontrolable. En pleno verano y con las temperaturas actuales, añadir este peligro en un entorno rústico tan vulnerable pone en riesgo a toda la comarca.


